Los errores de medicación siguen siendo una de las principales causas de daño prevenible en la atención sanitaria, con millones de personas afectadas cada año en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 1 de cada 20 pacientes sufre algún tipo de daño relacionado con medicamentos, un problema que no solo perjudica directamente a los pacientes, sino que también genera un gasto global estimado de USD 42.000 millones anuales para los sistemas de salud. Comprender cómo ocurren estos errores y aplicar medidas efectivas de prevención es esencial para mejorar la seguridad de los pacientes en todo el mundo.
Etapas críticas del proceso de medicación
Los errores pueden producirse en cualquier momento: desde la prescripción hasta el seguimiento del tratamiento. Según VigiBase, la base de datos global de farmacovigilancia de la OMS, los errores de administración son los más frecuentes (52,1%), seguidos por errores en almacenamiento (5,8%), dispensación (3,1%), prescripción (2,5%) y monitoreo (0,5%).
- Prescripción: se producen cuando se prescribe el medicamento incorrecto, o se especifica una dosis, vía o frecuencia inadecuada.
- Dispensación: incluyen errores al preparar o entregar el medicamento equivocado o en la dosis errada.
- Administración: ocurre cuando el medicamento se entrega de forma incorrecta, a la hora equivocada o por una vía distinta a la indicada.
- Almacenamiento: una conservación inadecuada puede afectar la eficacia o seguridad del fármaco.
- Monitoreo: implica no detectar efectos adversos o no ajustar el tratamiento cuando es necesario.
Poblaciones más vulnerables
Ciertos grupos presentan un riesgo mayor de sufrir errores de medicación. La OMS identifica a niños, personas mayores y embarazadas como poblaciones especialmente sensibles.
- Niños: la ausencia de guías específicas de dosificación y la necesidad de cálculos exactos según edad y peso aumentan el riesgo.
- Personas mayores: la polifarmacia, problemas físicos (como vista o motricidad) y esquemas complejos dificultan la adherencia.
- Embarazadas: cambios fisiológicos alteran el metabolismo de medicamentos; además, algunos fármacos pueden afectar al feto.
Las 5 «R» de la administración segura
Para reducir errores durante la administración, es fundamental seguir los cinco principios:
- Paciente correcto
- Medicamento correcto
- Dosis correcta
- Hora correcta
- Vía correcta
Estas buenas prácticas deben integrarse en los protocolos clínicos y reforzarse con capacitaciones periódicas.
Buenas prácticas en la dispensación
Durante la preparación y entrega del medicamento, deben verificarse aspectos clave:
- Etiquetado adecuado con nombre del paciente e instrucciones claras.
- Almacenamiento conforme a las indicaciones.
- Revisión de posibles interacciones con otros medicamentos.
- Información precisa al paciente sobre cómo tomar el medicamento.
Promover la notificación sin culpabilización
Crear una cultura de seguridad que promueva la notificación anónima y sin castigo es esencial para detectar errores y prevenir su repetición. Los profesionales sanitarios, pacientes y cuidadores deben tener vías fáciles para reportar errores. Reconocer y premiar a quienes contribuyen a la seguridad también ayuda a consolidar una cultura de mejora continua.
Medicamentos de alto riesgo
Existen grupos de fármacos que requieren especial atención:
- Anticoagulantes: pueden provocar hemorragias graves si no se dosifican correctamente.
- Insulina y antidiabéticos: errores pueden causar hipoglucemias o hiperglucemias severas.
- Antiinflamatorios no esteroidales (AINEs): su uso incorrecto puede generar daños gastrointestinales u otras complicaciones.
Más allá de los medicamentos: errores en dispositivos y suplementos
Los errores también pueden involucrar:
- Vacunas: errores de almacenamiento, manipulación o aplicación.
- Dispositivos médicos: mal uso de bombas de infusión, inhaladores o lapiceras de insulina.
- Suplementos: interacciones inesperadas con medicamentos prescritos.
- Diagnósticos: errores en la interpretación de resultados pueden derivar en tratamientos erróneos.
Fuente original (en inglés): https://uppsalareports.org/deep-dive/medication-errors

